¿Por qué me cuesta tanto orar?

Actualizado: 9 de ago de 2019

¿Te ha pasado que quieres orar, buscas el lugar y el momento, ambientas incluso con música, pero así y todo no puedes orar?


Lo intentas, no es que no te hayas esforzado, pero te quedas dormido, no sabes por dónde empezar o terminas pensando en otra cosa. Bueno, tranquil@, acá te explico lo que en realidad sucede.


1. La mente es floja

Uno de los grandes tropiezos que tiene nuestra mente, es que es floja y hay que disciplinarla. No solo te pasa cuando oras, sino en cualquier actividad que requiere un esfuerzo mental extra al que estás acostumbrado. Bueno, si te pasa al orar es que aún no te has entrenado. ¿Significa que puedo entrenarme? ¡Claro que sí!

Por algo se nos mando a hacerlo siempre:


Orar sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17

Es algo que debe hacerse constantemente, pero… si ya parece difícil ¿cómo lograré hacerlo siempre?


2. Nuestra mente está aturdida

La sociedad en la que vivimos, nos pone cada vez más difícil el estar en silencio, aquietarnos y tener un tiempo de oración. Tanto celular, tanto estímulo de redes sociales y más, hacen que se fomente la flojera mental, la pesadez y el embotamiento mental.


Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente (…) Romanos 12.2

La práctica de Fullness nos ayuda enormemente a renovar los pensamientos de manera biológica y científica, y también nos renueva mentalmente a través de la práctica de la oración silenciosa y la meditación de la palabra de Dios.


3. Oramos hacia afuera

Por años hemos creído que orar es decir muchas cosas, hablar y hablar, todo hacia afuera. Y no es que esté mal, pero no lo es todo. Tanto que hablamos hacia afuera, que no dejamos tiempo para escuchar. Si crees que la oración es hablar con Dios ¿en qué momento te detienes a escuchar lo que tiene que decirte? A veces es mejor no decir nada y dejar que hable.


Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Salmo 46.10

La práctica de Fullness nos ayuda a lograr la oración sin palabras y conocer a Dios, ofreciendo herramientas para combatir los estímulos del siglo XXI que se interponen en nuestro camino.


4. Oramos de manera egoísta

Un gran error es que somos demasiado vanidosos, codiciosos. Nuestras oraciones se basan en deseos personales egoístas y luego reclamamos que Dios no nos escucha. Pero no es que no nos escuche, sino que pedimos de manera incorrecta.


Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastar en vuestros placeres. Santiago 4.3

La práctica de Fullness nos guía para examinar nuestras intenciones y alinearlas con Dios, para dejar de pensar sólo en nosotros de manera egoísta y codiciosa y nos lleva a centrarnos en lo que tiene más valor; Dios y su reino.


5. No tenemos Fe

La Fe es lo que nos diferencia de todas las demás creencias y filosofías, la Fe es un escudo poderoso. La falta de Fe es la causante de tantos problemas en los cristianos; enfermedades, depresiones, angustias, faltas de perdón, no poder servir plenamente a Dios, no poder conocer a Dios ni arribar a la plenitud de Cristo.


Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11.6

El propósito de Fullness, es que puedas vencer estos tropiezos y comiences a experimentar tiempos profundos de oración y de la plenitud que produce en nuestro espíritu.


¿Necesitas ayuda para orar? ¿Te gustaría tener una guía?

He preparado una serie de oraciones guiadas para ayudarte en tu práctica de oración hasta convertirla en un hábito. Haz click y accede a Mi Oración Guiada. ¡Comienza hoy a orar y transforma tu vida!


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